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El mapa dibuja las direcciones que su propio servidor ha bloqueado, resueltas a países y representadas por volumen. No es un flujo de inteligencia ajeno: cada punto es tráfico que llegó a esta máquina y fue rechazado.
Los mapas de ataques tienen fama de decorativos y, usados como pantalla de pared, se la ganan. Resultan útiles cuando se observan durante semanas y no durante segundos, porque la forma del tráfico es estable y sus cambios significan algo. Una concentración repentina desde un país o una red suele indicar a un único actor recorriendo una lista, y eso justifica un bloqueo más amplio del que Fail2ban aplica por su cuenta. Una dispersión amplia y uniforme es ruido ordinario de internet y no exige nada.
La geolocalización es aproximada por naturaleza: trate la atribución por país como una pista y no como una identificación, ya que VPN, proxies y equipos comprometidos sitúan a los atacantes en un lugar distinto del real.